Posiblemente unos de los días más aterradores que hemos pasado en nuestra vida.
El pasado jueves, a Tora le atacó un perro bastante más grande que ella, causándole graves heridas y tres costillas rotas, una de ellas por dos sitios.
Han sido muchas horas pensando que no saldría, pensando en lo que puede cambiar la vida en 5 segundos, pensando en como un bicho tan pequeño puede ocupar un espacio tan grande.
Después de un par de días de reposo, la inflamación de sus pulmones bajó y pudieron operarla.
La operación ha salido muy bien y ya la tenemos en casa.
Ahora toca mucho reposo y mucha recuperación, pero sin tanto miedo.
Suena a tópico, pero muchas veces se nos olvida que los motivos más grandes que tenemos están ahí, a diario, sin hacer mucho ruido. Sin destacar. Siendo uno más. Pero cuando faltan, dejan paso al vacío y a la impotencia de querer llenarlo y no poder.
A veces, dejar de escuchar monotonías, duele. Duele mucho.
X-E5 + 27mm 2.8 + nudo en la garganta.
