Tiene toda la pinta de que más que rotos, dejados atrás.
Yo conservo una vaquita que mi hijo desgastó de tanto apretujarla mientras tomaba "el bibe". La jefatura intentó tirarla varias veces, pero mi lado Diógenes-afectivo no pudo consentirlo.
Tu estupenda foto me ha traído recuerdos muy buenos de esa etapa que se pasa volando y, sin embargo, es tal vez la más importante en nuestras vidas.