Sí algo tiene Elorrio (Bizkaia), son palacios, más de una veintena. Sus calles están llenas de casas señoriales, escudos, balcones y portadas de piedra. Tan sólo en la Berrio-Otxoa Kalea, la más transitada, hay siete. Además, su casco antiguo está considerado Conjunto Histórico-Artístico. Es un pueblo, como dicen, para caminar sin prisa.
No tiene el ritmo de los grandes destinos turísticos, y precisamente ahí está parte de su encanto: es un pueblo para mirar fachadas, descubrir detalles, entrar en su basílica, dejarse llevar por su ambiente histórico o acercarse a la Necrópolis de Argiñeta, conjunto funerario con sepulcros y estelas de los siglos VII y IX (disfrutabizkaia.com).
I. EL CASCO ANTIGUO
Palacio Zearsolo-Larreiz (Herriko Plaza)No tiene el ritmo de los grandes destinos turísticos, y precisamente ahí está parte de su encanto: es un pueblo para mirar fachadas, descubrir detalles, entrar en su basílica, dejarse llevar por su ambiente histórico o acercarse a la Necrópolis de Argiñeta, conjunto funerario con sepulcros y estelas de los siglos VII y IX (disfrutabizkaia.com).
I. EL CASCO ANTIGUO
Palacio de Arabio
Río Zumelegi, cruzando el Casco Histórico
Palacio Arespakotxaga y Portal del Campo
Palacio Zearsolo y el miliciano Errebonbillo
Palacio Aldape-Beitia (Berrio-Otxoa Kalea)
Palacio Arespakotxaga-Azkarraga (Lekerika-Otsa)
Casa natal de Valentín de Berrio-Otxoa, 14 de febrero de 1.827