Menuda serie!
Me encanta la primera.
Y me encanta el arte callejero cuando lo es de verdad.
En cambio no soporto a los pintamonas (hablar de graffiti con esa gente me parece mezclar churras y merinas) que lo ensucian todo, con una necesidad de autocomplacencia tremenda, incapaces de otra cosa que no sea ensuciar con garabatos.
Menos mal que hay artistas de verdad para compensar.