SESGO DE SUPERVIVENCIA Y FOTOGRAFÍA - EXP. ROBERT FRANK

Guillermo Luijk

Fujista de renombre
Sin quitar mérito al talento de los grandes de la historia de la fotografía, de ellos solo nos han llegado sus imágenes exitosas. No debemos pensar por tanto que todo lo que disparaban se convertía en oro: la mayoría de sus fotos no pasaban el corte, y de las que eran buenas a menudo hacían varias tomas y escogían la mejor. Hoy se hace exactamente lo mismo por cierto.

De la exposición 'Los Americanos' de Robert Frank que puede verse estos días en la Fundación Telefónica (C/ Fuencarral de Madrid, entrada gratis):

"𝘙𝘰𝘣𝘦𝘳𝘵 𝘍𝘳𝘢𝘯𝘬 𝘧𝘰𝘵𝘰𝘨𝘳𝘢𝘧𝘪𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢́𝘮𝘢𝘳𝘢 𝘓𝘦𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝟥𝟧 𝘮𝘮 𝘺 𝘱𝘦𝘭𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘢 𝘦𝘯 𝘣𝘭𝘢𝘯𝘤𝘰 𝘺 𝘯𝘦𝘨𝘳𝘰. 𝘊𝘢𝘥𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘳𝘦𝘵𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪́𝘢 𝘵𝘳𝘦𝘪𝘯𝘵𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘪𝘴 𝘦𝘹𝘱𝘰𝘴𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴. 𝘈𝘭 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰, 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘱𝘢𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘢𝘭𝘳𝘦𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝟩𝟪𝟢 𝘳𝘰𝘭𝘭𝘰𝘴, 𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘳, 𝘢𝘱𝘳𝘰𝘹𝘪𝘮𝘢𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝟤𝟪.𝟢𝟢𝟢 𝘧𝘰𝘵𝘰𝘨𝘳𝘢𝘮𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘵𝘢𝘭. 𝘌𝘭 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘰 '𝘓𝘰𝘴 𝘈𝘮𝘦𝘳𝘪𝘤𝘢𝘯𝘰𝘴' 𝘳𝘦𝘶́𝘯𝘦 𝟪𝟥 𝘧𝘰𝘵𝘰𝘨𝘳𝘢𝘧𝘪́𝘢𝘴, 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶𝘱𝘰𝘯𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘮𝘢𝘨𝘦𝘯 𝘴𝘦𝘭𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝟥𝟥𝟩 𝘥𝘪𝘴𝘱𝘢𝘳𝘰𝘴. 𝘜𝘯𝘢 𝘪𝘮𝘢𝘨𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘤𝘰𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘦 𝘰 𝘥𝘪𝘦𝘻 𝘤𝘢𝘳𝘳𝘦𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘭𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘢."

Con la fotografía digital este ratio se ha disparado. La película y su revelado costaban dinero, mientras que repetir la foto en el móvil sale prácticamente gratis. La exposición empieza con varias hojas de contacto del fotógrafo, super interesantes porque en ellas podemos ver qué tomas repitió e intuir por qué lo hizo: cambios de encuadre o composición, personajes que se estaban moviendo, corrección de la exposición, o incluso probar ambas orientaciones (horizontal y vertical).

Se muestran ejemplos de estas hojas de contacto marcando la versión finalmente escogida por el fotógrafo. A veces la elección estaba clara, en otras ocasiones podríamos incluso debatir con Frank.


frank2.jpg



frank1.jpg



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frank4.jpg
 
Pedro Vidal siempre dice que, si una escena te atrae, hay que hacer muchas fotos sobre ella para poder obtener la imagen que te gusta.
Gracias por la reflexión y por la información, Guillermo.
 
28.000 fotogramas para 83 fotografías...como soy un ignorante y tal y como sabemos la ignorancia es muy atrevida, lo digo, NO le veo mérito a esta forma de disparar, de "ametrallar" más bien. Está claro que cuando te encuentras una situación interesante como la de la imagen que abre este post la tentación de disparar varias veces es muy fuerte, y hay que hacerlo, por supuesto, pero realizar cuatro, cinco o diez tomas repetidamente de todos los protagonistas me parece un exceso que resta mérito al fotógrafo. Recuerdo una época, hará unos meses, en los que puse la cámara en ráfaga lenta y cuando me encontraba con algún personaje en la calle le hacía varias fotos seguidas, francamente...al revisar las imágenes lo hacía con la idea de que la foto resultante no tenía tanto mérito como si hubiera disparado sólo una, DOS A LA SUMO, veces para obtener la fotografía, de modo que dejé de hacerlo y ahora vuelvo a disparar una única vez, esperando al momento oportuno, cuando veo LA FOTO delante de mis narices. Esto supone que pierdo muchas fotografías, sí, pero cuando logro una que me gusta (y esto no quiere decir que sea buena) me llena de orgullo.

Repito, es la opinión de un aficionado ignorante y sé que todos los grandes fotógrafos, o casi todos, trabajan de la misma manera, pero yo no lo veo, me gusta disparar sólo cuando veo la foto conforme a mí me gusta, aunque eso suponga que mi ratio de aciertos sea muy bajo y mi produccion escasa.

Un saludo,
 
Empiezo recomendado el libro "Contact Sheets" de Magnum. Se aprende mucho. Es un buen tocho pero entiendes la forma de trabajar de los fotógrafos más importantes de la agencia durante décadas.

Dicho esto, lo del "instante decisivo" es una gran falacia, es decir, esa idealización de que disparas una vez y tienes el fotón sólo es cierta en ocasiones (exiguas) y con suerte. Yo me lo creí también, hace ya más de una década, hasta que estudiando fotógrafos te das cuenta de que la forma de trabajar es otra, disparando mucho. Pero mucho es muchísimo.

28.000 fotogramas para 83 fotografías...como soy un ignorante y tal y como sabemos la ignorancia es muy atrevida, lo digo, NO le veo mérito a esta forma de disparar, de "ametrallar" más bien. Está claro que cuando te encuentras una situación interesante como la de la imagen que abre este post la tentación de disparar varias veces es muy fuerte, y hay que hacerlo, por supuesto, pero realizar cuatro, cinco o diez tomas repetidamente de todos los protagonistas me parece un exceso que resta mérito al fotógrafo. Recuerdo una época, hará unos meses, en los que puse la cámara en ráfaga lenta y cuando me encontraba con algún personaje en la calle le hacía varias fotos seguidas, francamente...al revisar las imágenes lo hacía con la idea de que la foto resultante no tenía tanto mérito como si hubiera disparado sólo una, DOS A LA SUMO, veces para obtener la fotografía, de modo que dejé de hacerlo y ahora vuelvo a disparar una única vez, esperando al momento oportuno, cuando veo LA FOTO delante de mis narices. Esto supone que pierdo muchas fotografías, sí, pero cuando logro una que me gusta (y esto no quiere decir que sea buena) me llena de orgullo.

Repito, es la opinión de un aficionado ignorante y sé que todos los grandes fotógrafos, o casi todos, trabajan de la misma manera, pero yo no lo veo, me gusta disparar sólo cuando veo la foto conforme a mí me gusta, aunque eso suponga que mi ratio de aciertos sea muy bajo y mi produccion escasa.

Un saludo,
Al hilo de lo que comentas, es que ese enfoque es diferente, y erróneo en mi opinión. Es decir, una cosa es tirar ráfagas (lo que significa que no controlas el momento del disparo y a duras penas la composición), y otra muy distinta es disparar muchas fotografías pero sabiendo el momento exacto en que lo haces, alrededor de un sujeto.

Por ejemplo:

Steve-McCurry-Dust-Storm-Rajasthan-India-1983-SOL-LDN.jpg


En esta imagen, McCurry gastó un carrete entero. Se pasó más de media hora alrededor del grupo de mujeres mientras el viento las azotaba duramente. Eso da una foto más o menos por minuto. Un minuto da para pensar mucho, sobre todo si estás con el mismo sujeto y trabajando a su alrededor durante un periodo de tiempo prolongado. Puede hasta llegar a ser incómodo para el propio sujeto. No es una ráfaga en plan psicópata como en las bodas donde se hace así para evitar ojos cerrados y muecas extrañas en la boca. No tiene nada que ver una forma de trabajar con la otra.

Eso por un lado.

Y por otro, disparar decenas de miles de fotografías en la época del carrete tenía mucho más sentido que ahora. Porque no podías saber a ciencia cierta si la foto estaba correcta, tanto a nivel técnico como de composición. Y entonces tirabas muchas. Cuando las fotografías no son preparadas, hay que trabajar más alrededor del sujeto: Más tiempo y más fotos significa más oportunidades de llevarse algo a casa. El mérito está precisamente ahí, en seguir trabajando alrededor de un sujeto sin descanso, sin histograma, sin pantalla.

Robert Frank disparo 780 rollos en 2 años (el tiempo que estuvo trabajando en el proyecto de Los Americanos). Eso da a un rollo y poco al DÍA. A mí, personalmente, no me parece mucho. Me parece hasta poco. Sobre todo si tu trabajo es justamente ese, disparar fotos. En su libro se ven fotos "sueltas" y fotos donde claramente está en eventos, donde dispararía más. Se aprecia cómo trabaja en las periferias de lo principal que sucede (increíble la foto de los hombres negros esperando apoyados en los coches durante un funeral), yéndose a lo que está alrededor. Y ahí hay mucho que fotografiar.

Contaba Sarah Leen (antigua directora de fotografía del National Geographic, donde trabajó durante 20 años como fotógrafa, luego editora y finalmente directora) en una charla que para editar el trabajo de Robin Hammond sobre la ciudad de Lagos, tuvo que visualizar 100K fotografías. El artículo quedó reducido a apenas 15-20 imágenes, en su momento (Aquí está parte de ese trabajo: How Lagos has become Africa’s boom town y aquí una entrevista a esta aclamada editora: Talking with Sarah Leen | Award Winning Wildlife Photographer | Matthew Maran )

En los proyectos fotográficos serios entran dos patas: La toma de fotografías, y la edición. Reducir de 28K a 83 es un trabajo complicado, y para eso es necesario saber editar. Pero no es un error tener miles de fotos, al revés, es una necesidad. Y es producto de trabajar en algo concreto, con una idea en mente (aunque a veces es difusa) y con intención.

Y eso no resta mérito al fotógrafo. Como ya he dicho, precisamente en esa perseverancia y trabajo constante es donde aparecen las leyendas. Ningún fotógrafo famoso se ha hecho famoso disparando poco, sino al contrario.

Eso sí, entiendo que a nivel aficionado con tirar 2-3-4 fotos de algo uno se sienta satisfecho. Evidentemente las pretensiones de cada uno son diferente, y trabaja (o se implica) en algo hasta el punto donde considera que es suficiente. No está ni bien ni mal, pero creo que decir que "no tiene mérito" es una equivocación.

Saludos!
 
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Empiezo recomendado el libro "Contact Sheets" de Magnum. Se aprende mucho. Es un buen tocho pero entiendes la forma de trabajar de los fotógrafos más importantes de la agencia durante décadas.

Dicho esto, lo del "instante decisivo" es una gran falacia, es decir, esa idealización de que disparas una vez y tienes el fotón sólo es cierta en ocasiones (exiguas) y con suerte. Yo me lo creí también, hace ya más de una década, hasta que estudiando fotógrafos te das cuenta de que la forma de trabajar es otra, disparando mucho. Pero mucho es muchísimo.


Al hilo de lo que comentas, es que ese enfoque es diferente, y erróneo en mi opinión. Es decir, una cosa es tirar ráfagas (lo que significa que no controlas el momento del disparo y a duras penas la composición), y otra muy distinta es disparar muchas fotografías pero sabiendo el momento exacto en que lo haces, alrededor de un sujeto.

Por ejemplo:

Steve-McCurry-Dust-Storm-Rajasthan-India-1983-SOL-LDN.jpg


En esta imagen, McCurry gastó un carrete entero. Se pasó más de media hora alrededor del grupo de mujeres mientras el viento azotaba al grupo. Eso da una foto más o menos por minuto. Un minuto da para pensar mucho, sobre todo si estás con el mismo sujeto y trabajando a su alrededor durante un periodo de tiempo prolongado. Puede hasta llegar a ser incómodo para el propio sujeto. No es una ráfaga en plan psicópata como en las bodas donde se hace así para evitar ojos cerrados y muecas extrañas en la boca. No tiene nada que ver una forma de trabajar con la otra.

Eso por un lado.

Y por otro, disparar decenas de miles de fotografías en la época del carrete tenía mucho más sentido que ahora. Porque no podías saber a ciencia cierta si la foto estaba correcta, tanto a nivel técnico como de composición. Y entonces tirabas muchas. Cuando las fotografías no son preparadas, hay que trabajar más alrededor del sujeto: Más tiempo y más fotos significa más oportunidades de llevarse algo a casa. El mérito está precisamente ahí, en seguir trabajando alrededor de un sujeto sin descanso, sin histograma, sin pantalla.

Robert Frank disparo 780 rollos en 2 años (el tiempo que estuvo trabajando en el proyecto de Los Americanos). Eso da a un rollo y poco al DÍA. A mí, personalmente, no me parece mucho. Me parece hasta poco. Sobre todo si tu trabajo es justamente ese, disparar fotos. En su libro se ven fotos "sueltas" y fotos donde claramente está en eventos, donde dispararía más. Se aprecia cómo trabaja en las periferias de lo principal que sucede (increíble la foto de los hombres negros esperando apoyados en los coches durante un funeral), yéndose a lo que está alrededor. Y ahí hay mucho que fotografiar.

Contaba Sarah Leen (antigua directora de fotografía del National Geographic, donde trabajó durante 20 años como fotógrafa, luego editora y finalmente directora) en una charla que para editar el trabajo de Robin Hammond sobre la ciudad de Lagos, tuvo que editar 100K fotografías. El artículo quedó reducido a apenas 15-20 imágenes, en su momento (Aquí está parte de ese trabajo: How Lagos has become Africa’s boom town y aquí una entrevista a esta aclamada editora: Talking with Sarah Leen | Award Winning Wildlife Photographer | Matthew Maran )

En los proyectos fotográficos serios entran dos patas: La toma de fotografías, y la edición. Reducir de 28K a 83 es un trabajo complicado, y para eso es necesario saber editar. Pero no es un error tener miles de fotos, al revés, es una necesidad. Y es producto de trabajar en algo concreto, con una idea en mente (aunque a veces es difusa) y con intención.

Y eso no resta métido al fotógrafo. Como ya he dicho, precisamente en esa perseverancia y trabajo constante es donde aparecen las leyendas. Ningún fotógrafo famoso se ha hecho famoso disparando poco, sino al contrario.

Eso sí, entiendo que a nivel aficionado con tirar 2-3-4 fotos de algo uno se sienta satisfecho. Evidentemente las pretensiones de cada uno son diferente, y trabaja (o se implica) en algo hasta el punto donde considera que es suficiente. No está ni bien ni mal, pero creo que decir que "no tiene mérito" es una equivocación.

Saludos!
Sí, sí, el libro de contactos de Magnun lo tengo muy trillado. Agradezco, como siempre, tu profuso comentario, reiterar mi visión de "ignorante" y de fotógrafo aficionado. Te "compro", como no, el segundo matiz de tu argumentación, es decir, en esa época era imposible saber si la composición y exposición era el correcto y está justificado que se realicen diversas tomas, no lo había pensado, sinceramente. En cuanto a The Americans, claro, cuando hablamos de un proyecto de dos años las 28.000 fotografías ya no parecen tantas las fotos realizadas, mi visión de aficionado hace que interprete quizás, seguro, erróneamente ciertos modos de trabajar, pero también es cierto que estoy "harto" de ver hojas de contacto y descubrir en ellas decenas, acaso cientos de fotografías que son claramente fallidas desde mi muy torpe manera de ver las cosas, no es cuestión de buscar el "instante decisivo" pero sí de no disparar, por ejemplo, a una multitud cincuenta fotos para ver si aparece el gesto, el personaje, adecuado, y creo que en eso pecan algunos fotógrafos profesionales, basado en esto decía el "no tiene mérito" cuando sí lo tiene realmente porque al final lo que importa es LA IMAGEN, pero desde mi óptica, si yo lo hiciese, realmente no tendría ese mérito, al menos en mi fuero interno, pero está claro que un profesional no tiene nada que ver con un aficionado.

Gracias por los enlaces sobre Sarah Leen, en casa tranquilamente iré a por ellos.

Un saludo,
 
Sí, sí, el libro de contactos de Magnun lo tengo muy trillado. Agradezco, como siempre, tu profuso comentario, reiterar mi visión de "ignorante" y de fotógrafo aficionado. Te "compro", como no, el segundo matiz de tu argumentación, es decir, en esa época era imposible saber si la composición y exposición era el correcto y está justificado que se realicen diversas tomas, no lo había pensado, sinceramente. En cuanto a The Americans, claro, cuando hablamos de un proyecto de dos años las 28.000 fotografías ya no parecen tantas las fotos realizadas, mi visión de aficionado hace que interprete quizás, seguro, erróneamente ciertos modos de trabajar, pero también es cierto que estoy "harto" de ver hojas de contacto y descubrir en ellas decenas, acaso cientos de fotografías que son claramente fallidas desde mi muy torpe manera de ver las cosas, no es cuestión de buscar el "instante decisivo" pero sí de no disparar, por ejemplo, a una multitud cincuenta fotos para ver si aparece el gesto, el personaje, adecuado, y creo que en eso pecan algunos fotógrafos profesionales, basado en esto decía el "no tiene mérito" cuando sí lo tiene realmente porque al final lo que importa es LA IMAGEN, pero desde mi óptica, si yo lo hiciese, realmente no tendría ese mérito, al menos en mi fuero interno, pero está claro que un profesional no tiene nada que ver con un aficionado.

Gracias por los enlaces sobre Sarah Leen, en casa tranquilamente iré a por ellos.

Un saludo,
Yo también soy aficionado, como tú. Lo que quiero decir con "aficionado" es que no tienes la necesidad de disparar miles de fotos y asegurarte de que el editor encuentra lo que busca, porque tu sueldo no depende de ello. Te puedes permitir el lujo de no hacerlo, y darte por satisfecho con 2-3-4 fotos, como ya he dicho. No está mal ni bien, son realidades distintas, donde se "trabaja" más o menos en función del "premio" obtenido.

Pero siendo aficionado, y teniendo un proyecto en mente, con una temática, extensión y una intención, lo normal es disparar mucho. Porque quieres hacer algo con esas fotos: un libro con una tema, una expo, un álbum, una reflexión... A medida que profundizas en ese proyecto vas tapando huecos en tu relato/narrativa/montaje/etc y buscando fotos concretas, que a veces requieren de muchos disparos e intentos (sobre todo si tu sujeto principal son personas), porque no estamos trabajando en un estudio donde todo está controlado.

Recuerdo una fotografía del Martín Pescador que se hizo famosa por ser "perfecta": https://culturainquieta.com/arte/fo...-hace-la-foto-perfecta-de-un-martin-pescador/

6 años y 720.000 fotografías. El resultado de su proyecto fue una imagen. Una sola imagen. Pero requirió (en mi opinión exageradamente) una cantidad considerable de tiempo e intentos. Es un ejemplo extremo, porque este fotógrafo si viviera de esto habría entregado la foto a las dos semanas, porque si no, no cobraba. Pero ilustra claramente lo que quiero comentar.

Saludos!
 
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