Si te digo sin rubor que son las fotos que te he visto que más me han gustado, no me lo tengas en cuenta.
Al margen de la calidad y belleza de las fotos en sí, que es indiscutible y apreciable por cualquiera, hay un componente emocional muy gordo.
Durante unos 15 años tuve casa en Santa Pola (mis padres, en realidad). Y pasaba mucho tiempo allí, llevaba a mi hijo y a mi madre, ya viuda salvo los dos primeros años. Cuando le daban vacaciones en el cole, los dejaba allí y volvía cada fin de semana hasta que tenía yo vacaciones y después, los recogía y de vuelta.
Eso son muchos años y muchas fotos en el puerto, en las salinas, en las playas,...
Y curiosamente, con lo que saqué de vender una moto me pillé una barquita (-ita, del tamaño de la de tu primera foto

) con la que mi hijo y yo nos alejábamos de la marabunta y, aparte de pasearnos, nos bañábamos, jugábamos en la arena o buceábamos casi casi en solitario, que allí no es fácil como bien sabrás. Otro sitio al que íbamos con ella era Tabarca. Y nos acoplábamos en algún rincón también alejados de la gente.
Anda que no me habré dado paseos con él por esas dunas, en el Pinet, o en Arenales... siguiendo huellas de escarabajos, de culebrillas o de gaviotas...
Pues la barquita había sido de un lugareño que se apellidaba precisamente Bonmatí.
Como ves... he disfrutado esta serie de una forma muy especial, gracias por compartirla.