Donde el silencio se estrecha

Cádiz es una ciudad que se lee con los pies, recorriendo renglones de piedra que siempre parecen llevarte al mismo destino: el mar.
En esta calle, el tiempo se detiene entre los muros de piedra ostionera que guardan el eco del barrio de Santa María. He querido capturar esa geometría perfecta, donde las líneas de fuga se estrechan para dejar espacio solo a lo esencial.
Sin colores que distraigan, la luz se vuelve puro contraste y el silencio se convierte en arte. Es el privilegio de caminar por una ciudad que, incluso en sus rincones más estrechos, respira con la inmensidad del Atlántico a la vuelta de la esquina.

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